Gore, Humor & Gastronomia

Monsterchef. La noche después.

 

Incredible Monsterchef! Estamos muchísimo más que satisfechos y más que emocionados con el resultado y con todo lo que ha supuesto el espectáculo gastro-cine-teatral Monsterchef que organizamos el pasado 30 de octubre dentro de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia. Sobre todo por el hecho de haber cumplido el reto, por varias razones:

La primera de ellas, conseguir hacer 525 cajas con seis elaboraciones gastronómicas diferentes y que se conservaran y estuvieran en perfecto estado para el día de la obra. ¡Además con esos 525 comensales en el teatro y en el ‘festi’ de terror! ¡Que siempre se ha caracterizado por ser un público protestón, ‘demasiado’ activo & poco obediente! Conseguimos que todos ellos se metieran en el juego y respetaran todos los pasos de la obra. ¡Una satisfacción brutal!

El proyecto nació como un evento para ir más allá gastronómicamente hablando, hacer lo que nunca se había hecho en un teatro de 525 personas y jugar con las sensaciones & texturas a través de vídeos, teatro, humor y gastronomía. Que en el acto de comerse las cosas, la imaginación haya formado tanta parte también ha sido un reto para Edorta como cocinero. ¡Tenía muchas ganas de llevarlo a cabo!

Ciertamente, Edorta estaba muy cabezón desde hace mucho con la idea de introducir la gastronomía en un evento como el ‘festi’ de terror de Donostia; buscaba que simplemente la gente no fuera consumidora de gore, sino que interactuara más y que hubiera una línea más delicada por traspasar, de forma que los espectadores comieran cosas mientras veían gore. Y Edorta no ha parado hasta conseguirlo. En el camino se juntó con Axelcasas, con el que ya habíamos hecho vídeos del garito.

Aparte, también hubo una fecha clave para que la idea inicial de la loka iniciativa se materializara: en carnavales del año pasado Axelcasas, Ronquete & Edorta organizaron entre ellos una cena zombi, donde comieron kaskería & more. ¡Ahí se empezó a fraguar Monsterchef!

Para ello, no querían caer en la obviedad de preparar casquería para que la gente lo comiera, sino todo lo contrario: que fuera un juego muchísimo más gastronómico. Concretamente, era conseguir con género mucho más natural como petxuga de pollo, yogur, olivas negras, remolatxa o nabo texturas que fueran realmente partes humanas.

 

¡Kolabos a muerte!

El engranaje del espectáculo, claro, correría a cargo de Axelcasas con todo su saber hacer y elenco de compañeros con Ronquete a la cabeza, con efectos especiales de Mikel Antero, el director de arte Kemen, el especialista de efectos especiales Gorka Agirre & un ekipo mucho más amplio también de cámaras, ayudantes, maquillaje, etcétera.

Fue el gran Gorka Agirre quien también elaboró la mano para el kartel de Monsterchef. El fotógrafo del mismo ha sido Alex Iturralde y el diseñador Imanol Costas. El diseño del folleto y la banda de la kaja ha sido obra de Xabi El Uno y, obviamente, todo el ekipo de A Fuego Negro también ha estado detrás, tanto de cocina como todo el resto, kulpables de la organización: desde fabricar y conseguir esas 525 cajas de cartón, pasando por las probetas & los vasos, hasta estar toda esa jornada emplatando y haciendo el packaging para que todo estuviera perfecto. El Basque Culinary Center prestó sus instalaciones para la grabación del vídeo así como sus instalaciones de cocina para agilizar la producción de algunas de las elaboraciones, que se conformaban de la materia prima cedida por Super Amara.

¿Dificultades? Todas. Por ejemplo, colaborar con un festival que se mueve con un presupuesto y margen tan reducido. Obviamente, lo que más costó fue echar todo a andar, ya que todo el ekipo que ha trabajado en la iniciativa ha sido pura kolaboración: desde la grabación del vídeo, que fue muy profesional, pero costosa y de bastantes días, hasta la elaboración de la comida.

 

Réplicas de partes humanas

En cuanto a gastronomía se refiere, lo que más costó fue conseguir los dientes reales para poder después hacer un molde de silicona y poder elaborarlos después con manitol; también los sesos, ya que se tuvieron que hacer 160 sesos enteros -cada uno de ellos era para cuatro personas-, que eran de mousse de fresa.

Además, se tuvo que pensar en todo: por ejemplo, dar un folleto con instrucciones en euskera y castellano a la entrada del teatro para explicar que la gente no tenía que abrir la caja que se encontraba en su butaca y dando cuenta de que había elementos comestibles así como describir los ingredientes por si había algún intolerante a algún producto. El hecho de contar con todo ello ha sido un gran reto.

¿Qué se jamó la gente? La kaja contenía seis elementos numerados:

1.- Un dedo: Petxuga de pollo marinada en sal y azúcar durante doce horas, laminada muy fina. Después se hace un rollo rodeando un palito de nabo daikon imitando al hueso. La uña se hizo con una almendra laminada y la sangre en general estaba elaborada con una reducción de licuado de remolatxa, glucosa & salsa barbacoa kasera.

2.- Unos dientes: Tras conseguir dientes humanos, se hizo un molde de silicona alimentaria y se elaboraron dientes de manitol, que es un edulcorante que tiene la ventaja de que es muchísimo más manipulable, alcanza muchísima más temperatura para manipularla y es mucho menos dulce.

3.- Un ojo: Elaborado en moldes de semiesfera, se hizo un puré de aceituna negra tinta de txipiron, puré de fresa & yogur especiado. Todo ello congelado y bañado en gelatina vegetal, de tal modo que quedaba como una esfera de forma de ojo y al ingerirlo explotaba en boca.

4.- Sesos: Elaborados con el molde de nuestro ‘Fresa & txokolate zombi’, con el seso que hacemos para dicho postre, que es una mousse de fresa. Obviamente, estaba pintada con sangre gastronómica.

5-A: Sangre de menstruación (probeta A): Salsa barbacoa kasera con mucha cebolla confitada, jengibre, tomate natural, azúcar moreno y Jack Danields.

5-B: Semen humano (probeta B): Leche de koko, nata, kurry y espesante.

Cada una de las kajas iba con una bolsita por si acaso alguien la tenía que usar o tirar algo dentro, junto con una cuchara y una servilleta.

 

Lo más satisfactorio, sin duda, es que la gente, además de habérselo pasado en grande y reírse mogollón, ha sentido esa mezcla de humor, asco -en el mejor sentido de la palabra- y gastronomía. Además, era la primera vez que se hacía una obra como esta en un teatro para tanta gente, por lo que la sensación del espectador y comensal de tener que ver casi una hora de vídeos gore, teatro de humor & gastronomía ha sido muy novedosa. ¡La gente estaba flipada! Por tanto, desde el principio hasta el fin, ¡Monsterchef ha sido un asco muy gustoso!

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